2014/12/28

TERRITORIO DE ESCRITORES - RETO: TODOS SOMOS POESÍA - PEDACITOS DE TRISTEZA

PEDACITOS DE TRISTEZA





Cuando encuentro
mis emociones
escondidas,
tras la espesa niebla
de los recuerdos,
es entonces cuando veo
los pedacitos de tristeza
pegados en el mosaico
de mis momentos vividos.
Retazos que se fueron
añadiendo,
vestigios de amarguras
y desengaños,
de tantas decepciones
enfrentadas.
Pero también veo
un hilo de alegría
que asoma
entre las comisuras
de los recuerdos.
Algo me dice 
que si tiro de él,
esos pedacitos
se irán desprendiendo
y serán sustituidos
por fragmentos
de una renacida felicidad,
más intensa y áurea
que nunca.
Tengo que tirar del hilo,
tengo que hacerlo,
lo haré...


 Javier Jiménez


2014/12/24

TERRITORIO DE ESCRITORES - RETO DE NAVIDAD - EL LIBRO DE LOS DESEOS - QUE SE ACABE LA VIOLENCIA

QUE SE ACABE LA VIOLENCIA


¿Acaso alguien podría pensar que desear el fin de todo tipo de violencia en el mundo es una cursilada?. Por mucho que sea un tópico, no deberíamos de dejar de desearlo. Cuando hablo de violencia no solo hablo de guerras y terrorismo, también deseo que se acabe la violencia de genero, no más golpes en la cara de las mujeres, ni en su dignidad. Deseo que termine la violencia infantil, no más acoso escolar, ni palizas, ¡sólo son niños!. Deseo que llegue el día en el que ya nadie maltrate a un animal, y por supuesto, deseo que nunca más alguien vuelva a ser violento con la madre naturaleza. Seguro que habrá más cosas, pero para mí estas son de las más importantes.
Ojalá cerráramos todos los ojos y lo deseáramos tan fuerte que al abrirlos ya no existiera.


                                                  Javier Jiménez

Amantes de la palabra escrita, os deseo una feliz Navidad.

2014/12/19

TERRITORIO DE ESCRITORES - RETO: CUENTO DE NAVIDAD - UN HÉROE EN NAVIDAD

UN HÉROE EN NAVIDAD





- ¡Ahí está otra vez ese negro!, eso es lo que pensaba Ana cada vez que de camino al banco, para ingresar el dinero de la empresa, se cruzaba con un inmigrante de color, llamado Emmanuel, pidiendo limosna. Él se daba cuenta de que ella, al pasar a su lado, le miraba con miedo y desprecio pero no entendía porqué. Nunca le saludaba, pese a verse casi todos los días desde hacía casi un año. Era Noche Buena y él estaba hambriento, cuando la vió acercarse pensó que en un día así, se le ablandaría el corazón – feliz navidad señorita, por compasión, tengo mucha hambre... -  como respuesta recibió una cara de asco. 

Ana, estos días, estaba muy liada con los preparativos para la Noche Buena y andaba un poco despistada. Cuando entró en la sucursal de costumbre para hacer el ingreso, se dió cuenta de que ¡no llevaba el bolso!. Le invadió el pánico, comenzó a subirle la temperatura seguido de un intenso mareo y tuvo que sentarse un rato. ¡Qué iba ha hacer!, en el bolso había un sobre con más de ¡veinte mil euros!. Cuando se recompuso, intentó recordar donde podría haber dejado el bolso, ¡cuando sonó el teléfono!: - ¿Ana Céspedes García?, le llamo de la policía local de Murcia, nos acaban de entregar un bolso extraviado que contiene su documentación, ¿le importaría acercarse al cuartel del barrio de La Flota a recoger... - , no le dejó terminar, colgó y salió corriendo mientras farfullaba que ojalá no se hubieran llevado el dinero... o algo así. Cuando le entregaron el bolso, pudo comprobar que no le faltaba nada y del alivio que sintió le temblaron las piernas. Un policía le contó que se lo había entregado un inmigrante vagabundo, que les dijo que era de una mujer que pasaba todos los días por la calle donde él mendigaba. Se lo había dejado olvidado en una silla de la terraza del bar donde tomaba café todos los días. Emmanuel, al ver que se lo iban a llevar unos chavales con malas pintas, intervino para evitarlo y le costó una paliza, pero consiguió que no se lo llevaran. Se corrió la voz por el barrio y se convirtió en el héroe de esa navidad. Ana no pudo evitar sentirse mal cuando se enteró de todo, pensó en lo injusta que había sido mirándolo por encima del hombro, que era una mala persona por juzgar solo por las apariencias. Comprendió que hay personas que lo pueden perder todo pero que nunca perderán su honradez y su dignidad. Ah! Claro!, Emmanuel recibió su recompensa, la de las personas de buen corazón  que le hicieron un sinfín de regalos. También recibió dinero de la empresa de Ana, el suficiente como para poder traerse a su familia de Nigeria, y un trabajo. Aunque el mejor regalo fue comprobar como esa Noche buena, cenando con la familia de Ana, ella le miró con cariño y gratitud.


                                          Javier Jiménez

2014/12/06

MIS LIBROS PREFERIDOS - ESSE IMAGINARIA

Hoy empieza a colaborar en mi blog, una cordobesa con una imaginación y una sensibilidad que se salen del planeta. A élla le gusta usar su pseudónimo, Alfmega Marín, en su blog  Esse Imaginaria:   http://miraguay.blogspot.com.es/.  Acaba de publicar un libro con todos los poemas y relatos que comparte en el blog.




Ahora ya sabéis su verdadero nombre. Os dejo con un bello poema de la autora. Saludos amigos.


AMANTES SIAMESES

   

A cada paso los aires en mi boca, 
se prenden.. 
hablándote de mi amor 
y de mi lejanía sin distancia 
que miente.

Y tú siempre aquí a mi lado,
 tan mío...
Y yo aquí, tan lejos..
 sobrevolando tus solitarios andenes
umbríos..


Tan franco tú,
 y tan noble..
 Mirando al frente,
clavado certero por siempre
 en el negro de mis ojos,
que volátiles te buscan 
y no te entienden... 

Tú y yo, 
siameses amantes 
habitantes de mundos distantes...
Y tú y yo..

Y mi alma que es tu alba 
aunque descifrarla no consigas,
 y tu aliento de acero,
 que es mi ser entero
que busca tus bridas.

 Hay un remolino de quereres
sobre nuestras mil palabras calladas 
que nos amordaza los ojos y las manos..
   Dos corazones abrazados
 frente al mundo.. 
latiendo universos paralelos 
que jamás se encontraron..  


                                       Alfmega Marín                                             

2014/12/05

EL AULA DEL NARRADOR - EL NARRADOR Y EL RASTRO DE LAS EMOCIONES




EL NARRADOR Y EL RASTRO DE LAS EMOCIONES




  Por Nestor Belda



Al escribir una historia, el autor no debe perder de vista las emociones. Las palabras, a pesar de ser un material tan cotidiano, están hechas de una sustancia poderosa, capaz de movilizar masas, de hacernos felices o desdichados, y que el escritor, en la fragilidad de su oficio, debe comprender y explorar. John Gardner, en El arte de la ficción, nos dejó una verdad que no admite duda ni disputa: «El asunto primordial de la ficción ha sido, es y será siempre la emoción humana, las creencias y los valores de los seres humanos.» Quizás uno de los mejores consejos que se le pueda ofrecer a un escritor en ciernes es que nunca pierda el rastro emocional de la historia. Esto no es, de ningún modo, recurrir a los tópicos sociales que, se supone, deberían tocar nuestras fibras más 
íntimas. Esos son golpes bajos al que cualquiera podría recurrir para ganarse cuatro palmadas en la espalda. Ni tampoco se trata de provocar compasión con compasión, emoción con emoción (Flannery O’Connor). Por el contrario, seguir el rastro emocional es comprender que así como el ser humano se mueve a impulsos emocionales (miedo, alegría, placer, repugnancia, enfado, tristeza), nuestros personajes también; y que el lector se mantendrá en la lectura mientras sienta esas emociones en sus propias entrañas. Emociones de tinta y papel, es verdad, pero verdaderas. Ese es el arte de la escritura.



2014/12/04

EL CANARIO DE ISABEL - BOMBAS INTELIGENTES


BOMBAS INTELIGENTES






 Por Isabel Salas










Tres niños, dos niños, un niño.
Tiraron una bomba 
y ya no hay niños.
Con precisión quirúrgica,
de bombas listas, inteligentes.
¿Cultas?
Bombas muy elegantes, 
con don de gentes.
Que van a la escuela.
  
Tres, dos, uno
disparen
¡Fuego!
tres niños menos.

Que listas son las bombas,
que matan extremistas.
Los matan en el nido.
Por ser tan listas 
los matan cuando chicos,
para que luego
no se compren mochilas, 
de terroristas.

Que listas son las bombas
que nos protegen
de niños extremistas.
Disparen
¡Juego!

Juego de fuego,
de gente grande, 
que mata niños chicos.

MIS POEMAS -TÚ





¿Eras tú?,
la chica de ayer,
la que le hizo estremecer,
el trocito de cielo
que impulsó su amanecer.
¿Eras tú?, 
la alegría difuminada
por toda su alma,
la luz que proyectaba
su sendero en el agua.

¿Eras tú?,
el calor de un anhelo,
el frescor de su hielo,
la sonrisa que firmaba 
con aliento de caramelos.                                                             
¿Eras tú?,
la que se marchó,
y él se preguntó
si de verdad eras tú.


                 Javier Jiménez                                       Foto de Nycolai Alexander

2014/12/02

4º RETO TERRITORIO DE ESCRITORES - HABLEMOS DE TIEMPOS PASADOS

MEJOR NO RECORDAR





Serían alrededor de las once menos cuarto, a punto de concluir la sesión con la doctora Silvia Pérez, psicóloga titulada, muy reconocida en el terreno de los traumas infantiles. Era la quinta sesión a la que acudía Antonio, pero no conseguía abrirse. Se preguntaba a sí mismo porqué diablos tomaría la decisión de ir a terapia. En el fondo si lo sabía, era consciente de que nunca terminaba de ser feliz, se sentía agobiado con todo lo que hacía, él intuía que tenía algún tipo de trauma o algo parecido. La doctora empezaba a estar harta. No había soltado ni una palabra en cinco horas de terapia y hoy venía decidida a darle un ultimátum si no cambiaba de actitud. A las once en punto, cuando la terapeuta se disponía a decirle que se buscara a otra persona, que no podía perder más su valioso tiempo, Antonio comenzó a hablar...

-Con el paso del tiempo, cada vez me cuesta más recordar mi infancia. Cuando escucho a mis amigos hablar de lo bien que lo pasaban con sus padres, una sensación de incomodidad se aloja en la boca de mi estómago. No puedo evitar sentir que lo que para los demás era normal para mí fue un anhelo, me privaron de mis derechos como niño. Mirando las cosas con perspectiva, intento ponerme en la piel de mi madre. Supongo que con veinte años no es fácil criar un niño sola porque tu novio se ha largado y te llevas mal con tu familia. También imagino que es fácil desahogarte con lo que tienes más a la mano. Sola, sin dinero, frustrada y nerviosa, debe de ser muy difícil... , pero qué necesidad había de buscar una fusta, de esas para arrear a los caballos, y darme una paliza con ella?, qué cosa tan grave puede hacer un niño de siete u ocho años que merezca tal castigo?. Para colmo de males parecía atraer todas las cosas malas, como cuando conoció a un individuo que apestaba todo el día a alcohol y su hobby preferido era darle palizas. Recuerdo una vez que, de madrugada, me despertaron los gritos de mi madre, me levanté y vi al cabrón ese agarrándola de los pelos y arrastrándola por toda la casa mientras la pateaba. De rebote, claro, también tuve mi ración de paliza. Lo peor de todo fue que lo aguantó durante dos o tres años, no lo recuerdo bien. Lo que no se me olvida fue aquel día que el borracho cumplió cincuenta años y se bebió hasta el agua de los floreros.Yo, iluso de mí, me acerqué para felicitarlo y sin mediar palabra me pegó una bofetada tan bestia que me tiró al suelo, así, sin más, que necesidad había?. Esto es todo lo que quiero recordar. Hubo algunas cosas más...pero prefiero no acordarme -. 

                                                                                                                     Javier Jiménez 



2014/11/24

ETERNO NERUDA - CAPITULO 4º - NOVELA



Posteriormente, se manifestó en Neruda un propósito de renovación formal, de intención vanguardista, en tres libros publicados en 1926: El habitante y su esperanza, Anillos (en colaboración con Tomás Lago) y Tentativas del hombre infinito. El primero de ellos, El habitante..., supuso su primera incursión en la prosa poética, en una novela de tan solo catorce paginas. Impreso en los talleres de la Editorial Nascimento, de Chile, apareció en 1926 esta tentativa que el autor califica como una de sus obras más importantes. La razón por la cual ha pasado inadvertido para muchos, y no ha merecido las ediciones de los poemas de amor, es bien sencilla: no está escrito para la fácil lectura, incomoda de buenas a primeras con su falso hermetismo y su cerrazón aparente. Mas el verdadero lector de poesía, que no es, como se cree, el que realiza los buenos negocios editoriales, sino por el contrario el que los detiene por que casi siempre recibe libros de obsequio, encuentra aquí el muestrario del lenguaje-Neruda y la clave de su constante renovación imaginativa. El libro no tiene divisiones ni puntuación alguna. Pero cada verso es un poema y en cada poema va implícita la significación del idioma-Neruda. Estos versos no tienen "lógica", y más de un lector ha querido lavarlos para descubrirles sentido, haciendo las pausas que le parecen oportunas: ha fracasado. Ha fracasado con una lectura así, porque interviene con la razón en un mundo hecho precisamente para desatar las amarras formales. Siempre asustadizo para la prosa, Neruda entrega los originales de este libro a petición de su editor, un poco temeroso de los resultados tangibles, como lo estuvo Gómez Carrillo con aquel volumen de París, que el editor, al solicitárselo, bautizó con el nombre bastante comercial de El modernismo. Esta vez no hubo bautizo de título, pero sí de subtítulo. Debajo de El habitante y su esperanza se puso esta palabra: Novela. Claro que no lo era. Se trataba de una serie de close-ups estupendamente vestidos. Puede cada relato separarse y hacer unidad. Se relatan las conmociones psicológicas del interior chileno, ese interior siempre a la orilla del mar, que forma el coro ante la tragedia de la acción. Lo que se puede aprehender, como suceso lógico deliberadamente enmarañado, es la pasión. Se cuenta el amor, se va a la cárcel por robar ganado, se huye en la noche, se derraman encendidos monólogos y se siente la inminencia de una fatalidad pantanoso y fosforescente, en donde el mar "roído por el color del tiempo y la asistencia de la soledad" aprisiona la voluntad de los hombres. Sucede el crimen, v parece que no es posible escapar. El personaje confiesa: "Voy a decir con sinceridad mi caso; lo he explicado con claridad porque yo mismo no lo comprendo. Todo sucede dentro de uno con movimientos y colores confusos, sin distinguirse. Mi única idea ha sido vengarme". Aquí está la clave. La confusión nace de la identificación que se establece con el clima de una vegetación apasionada.

La venganza -huir, escapar de aquella red en el mundo- es la solución. El hombre es el habitante, el actor y asistente de la propia catástrofe, y la esperanza es el nuevo día, la extirpación de una inmovilidad, el sacudimiento de una postración negativa. No hay que pedirle más al libro. Lo ha dicho todo en pocas, intensas páginas. La intimidad descriptiva del mar alcanza en este relato una sabiduría que no proviene más que del contacto y la formación en sus imperios. La mujer se abraza con la furia de la lucha contra los límites. Todo parece lleno de una vasta articulación escamosa. "Ay de mí, ay del hombre que puede quedarse solo con sus fantasmas", solloza el actor ante el mar implacable. Pero se sacude y logra vencer a los monstruos. Se pregunta dónde estuvo, que fue lo qué pasó, mientras el alba "saca llorando los ojos del agua". Este es el habitante y esta su esperanza.

(Textos sacados de la pagina web de la Universidad de Chile)

Os dejo con un fragmento del prólogo y la primera parte de la novela, saludos poetas. 

"He escrito este relato a petición de mi editor. No me interesa relatar cosa alguna. Yo tengo siempre predilecciones por las grandes ideas, y aunque la literatura se me ofrece con grandes vacilaciones y dudas, prefiero no hacer nada a escribir bailables o diversiones".



EL HABITANTE Y SU ESPERANZA

I

Ahora bien, mi casa es la última de Cantalao, y está frente al mar estrepitoso, encajonado contra los cerros.

El verano es dulce, aletargado, pero el invierno surge de repente del mar como una red de siniestros pescados, que se pegan al cielo, amontonándose, saltando, goteando, lamentándose. El viento produce sus estériles ruidos, desiguales según corran silbando en los alambrados o den vueltas su oscura boleadora encima de los caseríos o vengan del mar océano arrollando su infinito cordel.

He estado muchas veces solo en mi vivienda mientras el temporal azota la costa. Estoy tranquilo porque no tengo temor de la muerte, ni pasiones, pero me gusta ver la mañana que casi siempre surge limpia y reluciendo. No es raro que me sienta entonces en un tronco mirando hasta lejos el agua inmensa, oliendo la atmósfera libre, mirando cada carreta que cruza hacia el pueblo con comerciantes, indios y trabajadores y viajeros. Una especie de fuerza de esperanza se pone en mi manera de vivir aquel día, una manera superior a la indolencia, exactamente superior a la indolencia.

No es raro que esas veces vaya a casa de Irene. Atravieso ese recinto baldío que me separa del pueblo, cosa de una legua, sigo por las calles deshabitadas y me detengo frente al portó de su casa, donde la espero aparecer.

Si está lavando me gusta ver sus manos que se azulan con el agua fría, si está entre la huerta, me gusta ver su cabeza entre las pesadas flores del girasol, si no está, me gusta ver vacío el patio y la huerta y la espero sin desear que llegue.

PRÓXIMO CAPÍTULO: DOMINGO DÍA 30 




2014/11/22

TERRITORIO DE ESCRITORES - RETO: SIGUE LA FRASE

CRUDA REALIDAD



Todo es ya una burda mentira, una comedia interpretada al son de la banda sonora de la hipocresía, en la que los actores fingimos ser más de lo que somos. Los seres humanos, arrastrados por la vorágine de una realidad abrumadora, nos escondemos como animales asustadizos. Las terribles crueldades que vemos al otro lado del cristal, traspasan nuestras pupilas sin pena ni gloria y la retina las abandona en el  rincón de la indiferencia. Nos decimos a nosotros mismos que esas cosas nunca nos sucederán. Pensamos que nada atravesará nuestra burbuja de bienestar, hasta que un día sucede: te quedas sin sustento, y sumergido en una profunda depresión te abandonas en los brazos del alcohol. Tarde o temprano acabas solo, tirado en calle mendigando una limosna. Y es entonces cuando recuerdas que un día miraste con cara de asco a alguien como tú.

Javier Jiménez



2014/11/21

EL CANARIO DE ISABEL - EL NIÑO ROBADO

La escritora Isabel Salas, también se une a "DLP". Esta malagueña, afincada en Brasil, tiene el don de la escritura sencilla pero bien estructurada. No cuesta ningún trabajo leer sus cuentos, llenos de magia y sensibilidad. ¡Bienvenida!.


                                                                  por Isabel Salas

                                                                 




                                                          EL NIÑO ROBADO

                                                                       

Años y años con el pensamiento amarrado a la misma pregunta habían desgastado su cerebro y lo habían incapacitado para pensar correctamente.Ella lo sabía.
Sus habilidades intelectuales habían ido menguando conforme el tiempo pasaba y nada se resolvía. No llegaban noticias.
El mundo siguió su curso indiferente a su angustia y a su pena y ella en respuesta también se volvió indiferente al mundo.
Ni vivo ni muerto.
Ni si.ni no..
Robado, llevado. Desaparecido...arrancado de cuajo.

Desde el día que se lo llevaron se había ido muriendo un poquito cada día roída por los sentimientos mas malos que puede albergar el corazón de un ser humano, miedo, angustia, dolor y duda. Por separado habrían sido terribles, pero juntos se entrelazaron en un nudo que le fue apretando las venas, la garganta, los ojos...el alma entera hasta que se quedó prisionera y ya no se pudo salir de aquella espiral de tormento.
Su niño.
Su luz, su cielo.
Se lo llevaron.

Alguien cuyo rostro ella no conseguía imaginar, hombre, mujer, monstruo...se llevó a su hijo de 6 años, y ahora casi cuarenta años después, con sus sesenta y ocho cumplidos, ella se sentó en su butaca a terminar de morirse. Se acomodó tranquilamente a esperar el ultimo aliento mientras se llenaba de una serenidad inédita después de tantos años de sufrimiento extremo.
Por su cabeza dañada que ya no sabía pensar en otra cosa, por un momento pasó el resumen de su vida.

Tuvo lucidez para reconocer en esas imágenes, las famosas diapositivas que había escuchado que el cerebro dispara unos minutos antes de apagarse para que te vayas bien consciente de tu vida. Bien jodido.
Le hizo gracia pues siempre imaginó que esa historia de las diapositivas era una soberana estupidez, como lo del ángel de la guarda o el ratoncito Pérez.

Se vio niña, jugando con sus hermanos en el patio del almacén de su padre. Mocita, esperando a su primer novio para darse unos besos escondidos de todos. Enamorada y casada con sus diecisiete y después pariendo.
Sus tres partos, tres dolores diferentes que le trajeron sus tres hijos igualmente amados, primero su niña, la mayor, la mujer que al hacerse grande le dio el apoyo necesario para no desplomarse camino de su locura interior.
Ella le dio nietos, le dio besos, le dio el amor de hija buena y la comprensión de su pena.
Pena en cierto modo compartida, pues quien robó su hijito también le había robado el hermano adorado a aquella nena dulce que tardó años y años en volver a sonreír.

Seguido de la niña nació el primer hijo hombre, que fiesta en la familia, que orgullo para el padre, que momento feliz. Ese niño dulce que con los años se hizo policía y que había dedicado su vida a perseguir pederastas y otros hijos de puta.
No se quiso casar y siempre evitó tener hijos.
Sólo de pensar que alguien se llevaba a su hijo como se habían llevado a su hermano hacía que se le llenara la boca de sangre.

Y por fin el Keko, el peor de los tres partos, el que más le costó echar al mundo. Su niño chico que venía a completar la alegría de todos, la de la hermana que lo veía como un muñeco vivo y fue quien le cambió el nombre por aquel apodo. La del hermano, que desde el primer día le metía carritos en la cuna, bolas y lagartijas para acelerarle el crecimiento y que pronto pudiese jugar con él.
La del padre, que lo miraba y no podía esconder una sonrisa al ver en el bebé una copia del abuelo al que tanto había querido y que ya no estaba allí para disfrutar de aquel biznieto de venía con su cara.
La de ella, que lo quiso desde el momento de la primera falta y que al tenerlo en brazos por primera vez lo llenó de besos de bienvenida casi avergonzada de aquel amor excesivo por el bebé que acababa de llegar.

La siguiente diapositiva ella saliendo de los veintidós y 
entrando en los veintitrés con sus  tres hijos y una vida por delante para verlos crecer y hacerse hombres. El marido a ratos bueno, a ratos regular , pero un hombre que no dejaba faltar nada en casa y que por encima de todo compartía con ella la pasión por los tres hijos y el afán por sus cuidados.

Todo iba a bien hasta que un día cuando fue a llamar a los niños para que entrasen a merendar, entraron los dos mayores y el chico no.
Salieron a buscarlo y no estaba
Al principio sin pánico, pensando que se hubiera escondido para jugar... que se hubiera dormido..que se hubiera ido a casa del primo..que se hubiera ido con el padre.. y así fueron descartando hipótesis hasta que comprendieron que alguien se lo había llevado.

Llevarse un niño es llevarse la vida de una familia entera.
Es un acto tan vil que lo modifica todo de una manera tan intensa que nunca más las personas se recuperan de ese dolor.
Ella se fue transformando en otra persona, perdió la fe en todo, la esperanza, la caridad, perdió las ganas de reír, las ganas de comer, las de dormir y las de vivir. 
Todas las ganas de todo.

Su concepción del bien y del mal había ido cambiando conforme ella se volvía de esponja por dentro. Había llegado a sentir envidia de las madres a las que se le moría un hijo por enfermedad o por accidente pues por muy duro que fuera llorar esa perdida, al menos ellas tenían un cuerpo muerto al que enterrar. Podían escoger una caja, meterlo dentro, velarlo, llorarlo, blasfemar, insultar al destino y después llorar su tristeza el resto de la vida.

Una tristeza bonita en cierto modo porque al lado del dolor por la perdida estaba la seguridad de saber que el sufrimiento del ser amado había cesado.
En su caso no fue así.
No sabía que destino había corrido su hijo, que crueldades podrían haberle infligido, que manos lo agarraron y con que fin.

Ya no había más diapositivas, o todas era igualmente negras.
Una noche perpetua de dolor eterno.
Estaba sentada en paz, sintiendo el alivio adelantado que sería para ella la liberación de la muerte. 
Por un segundo imaginó si sería verdad que había otra vida después de la muerte, y fue en ese momento que le volvió la Fe de pronto y rezó con mas fervor que nunca pidiendo una única gracia.

Pidió compasión a aquel Dios sádico que había permitido que alguien se llevase a su hijo y le pidió por favor que no la dejase vivir una vida eterna en aquel tormento.

Ella quería apagarse para siempre y dejar de sufrir.
Un descanso perpetuo de verdad, sin conciencia y sin recuerdos.
Con esa esperanza soltó su ultimo aire y dejó de respirar.
                                                                      

2014/11/20

EL AULA DEL NARRADOR - "¿QUIÉN CUENTA LA HISTORIA?"

Hoy comienza en "DLP" la colaboración de mi amigo Néstor Belda, escritor y profesor de narrativa. Este argentino, residente en España desde hace más de doce años, maneja con maestría la síntesis y fluidez de los textos.  


                                                                                                 
¿Quién cuenta la historia?                                  Por Néstor Belda                                                                                                                                                              



He leído muchos relatos cuyos argumentos eran fantásticos pero en el cual el narrador elegido sepultaba la historia. Lo primero que debemos tener claro es que el narrador no somos nosotros, los autores, sino un filtro, un personaje intermediario al cual dotaremos del grado de omnisciencia y de la posición, respecto a la historia, que más nos convenga. Lo segundo es que la clasificación y definición de los tipos narradores es un cuadro estático desarrollado solo para fines didácticos pero que las combinaciones y grados son infinitos. Incluso, dentro de un mismo relato (cuento o novela), pueden coexistir diversos narradores, lo cual permite ofrecer una visión más amplia de la historia, a condición de que seamos lo suficientemente hábiles como para no confundir al lector. Hay que tener en cuenta que una misma situación, un mismo escenario, tendrá tantas perspectivas como personajes. Si no, probad preguntar a la primera pareja casada que veáis.
Al acabar de leer el párrafo anterior, os estaréis planteando que todo está muy bien pero cómo sé cuál es el punto de vista adecuado para el relato que voy a escribir. Las noticias 
no son buenas: no existe una calculadora de narradores adecuados, ni una fórmula matemática que lo resuelva. La buena es que la experiencia (echando a perder se aprende mucho) y el conocimiento de las características de cada narrador, son herramientas muy útiles.
Para analizar cuál es narrador apropiado, conviene empezar preguntándonos quién va a contar la historia. Puede ser el protagonista, un personaje secundario o un narrador externo. ¿Quién de ellos la contará mejor?  ¿Qué gana y qué pierde la historia con cada uno de ellos? ¿Utilizaremos un narrador omnisciente limitado, que solo sepa todo de uno de los personajes? ¿Pondremos el narrador fuera de la historia o lo haremos interactuar con el resto del reparto? Unos de los primeros objetivos del escritor es ganarse la empatía del lector y, en esto, la cercanía es primordial. Está claro que en este aspecto, el narrador en primera persona o la ubicuidad del narrador omnisciente llevan las cartas ganadoras. Sin embargo, como en el póquer, tener buenas cartas no siempre nos hace ganar la partida. Es una cuestión de habilidad y equilibrio.
Lo cierto es que los escritores en ciernes suelen centrar su atención en el tema, la planificación y desarrollo de los personajes y las coordenadas espacio-temporales (dónde y cuándo suceden los hechos), y prestan muy poca al narrador. Sin embargo, cuando un relato con un buen argumento, con personajes creíbles y bien construidos, falla, lo primero que analizo es el punto de vista del narrador.
Lo que sigue es una convicción personal: el narrador es el elemento más importante del andamiaje narrativo. Si el narrador falla, irremediablemente, fallará la historia. Esto es algo que he discutido, largamente, con otros escritores, y reconozco que alguna vez me he quedado solo con mi percepción. Sin embargo, para mi alegría (y mi autoestima), hace poco tiempo di con un vídeo de una charla de Mario Vargas Llosa, a quien admiro, acerca de la técnica literaria, en el entorno de Lecciones y maestros, II Cita Internacional de Literatura en Español, celebrado en el 2008, en Santillana del Mar. Para el Nobel, la esencia a la hora de escribir un relato son, primero, el narrador (¿quién cuenta la historia?); segundo, cómo la distribuimos en el tiempo; y tercero, cómo reforzamos la temática para cautivar al lector.
Luego de ver este vídeo, no puedo más que recordar las palabras de mi admirada Isabel Cañelles:
«…si fuera tan sencillo mostrar las tramas sin explicarlas, de un modo sutil, gradual, y a la vez visual y claro, todos seríamos unos maravillosos escritores, y a eso le otorgaríamos el mismo mérito que a saber hacer una tortilla a la francesa».
Os dejo el vídeo. Espero que lo disfrutéis.




REFLEXIONES DE SILVIA PÉREZ OLMOS - "MIRADAS"



2014/11/19

MIS POEMAS - NUNCA MÁS

NUNCA MÁS




¿Quién habrá enseñado
a esos hombres malvados
a masacrar a nuestros hermanos
con tanta inquina y crueldad?.

Pues no es por terquedad
si no más bien por desidia
que nuestra mano no alivia
ni detiene la brutalidad.

Mirar hacia otro lado 
para mí ya es imposible
y seré guerrero irascible
ante el maltrato animal.


Javier Jiménez

2014/11/18

MIS POEMAS - TE RECUERDO

TE RECUERDO





Mi pensamiento
más profundo,
por los confines
de tu cuerpo vino,
para mi regocijo
y mi pena.

Por tus ojos
de luna,
por tu boca
de almíbar,
por tu piel
de seda.

Mi pensamiento
más profundo
te imagina,
hermosa diosa griega,
sencilla 
y humilde
como una hojuela.

Hojuela
que remonta el río
para volver a ser
como era,
como yo te recuerdo,
bella.

Javier Jiménez



2014/11/17

ETERNO NERUDA - CAPITULO 3º - VEINTE POEMAS...




En 1924, con apenas diecinueve años, Neruda publica su obra cumbre, Veinte Poemas de Amor y una canción desesperada. En este poemario de amor, se aprecia como el autor trata de alejarse del posmodernismo y como se adentra en el modernismo. Se puede intuir como posiciona una imagen del yo en conexión y dependencia de una figura femenina catalizadora y será la obra que logre abrirle las puertas del cielo y desencadenar la auténtica poesía de Neruda.
La obra se compone de veinte poemas de temática amorosa, con la curiosidad de que ninguno tiene título, están numerados del uno al veinte, más un último poema titulado la canción desesperada.
Probablemente, su poema más famoso sea el 20, a mí, particularmente, me parece el mejor.
Con este poema acabo el capítulo de hoy. El próximo capítulo, el miércoles día 19, saludos a todos los amantes de la poesía.


POEMA 20



Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, 

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 

La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

Ella me quiso, a veces yo también la quería. 

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 

Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Como para acercarla mi mirada la busca. 

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 

Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.



                                                              Pablo Neruda




2014/11/16

MIS POEMAS - AMOR PLATÓNICO

AMOR PLATÓNICO




Las palabras
no hacen justicia,
no pueden describir
lo que siento,
cuando te veo.
Un escalofrío recorre mi espalda
cuando te leo.
Y no soy justo
si pienso
en lo hermosa que eres.
Para mí tú belleza
reside en tu corazón.
Corazón sensible
corazón apasionado,
corazón humilde
y al mismo tiempo
tierno y delicado.
Pues solo así entiendo
que puedas expresarte,
de esa manera
tan alucinante
que me ha removido
el alma.
Cuando te pienso
me estremezco,
y me muero de rabia
de no poder
estar junto a ti




Javier Jiménez

MIS POEMAS - SENTIR A QUEMARROPA

SENTIR A QUEMARROPA






Sentimientos mercenarios,
pululan por el aire,
no tienen compasión,
disparan a quemarropa.

Sentimientos solitarios,
no engañan a nadie,
desean redención,
te pegan un tiro en la boca.

Sentimientos que nos tocan,
alumbran nuestros sueños,
desangrada ilusión,
no hay espinas sin rosas.


Javier Jiménez.


2014/11/15

JUEGO DE PALABRAS - LISTADO B - TE NECESITO.

Tú eres el noray
al que amarro mi alma,
ahora que en mi vida
se destila
fragilidad,
llueve en mi corazón
con fría constancia
y mis sueños añoran
la felicidad.

En el juego
de la voluntad,
tú mis naipes
marcaste
para así poderme
ganar,
las jacarandas
que soñaste.

las primeras felicidades
llegarán
con las cerezas,
en primavera.

Javier Jiménez


2014/11/14

JUEGO DE LAS PALABRAS - AMO TU AMISTAD... Y A TI





Las martingalas del amor
no dañaron la esencia
de nuestra robusta amistad,
pues nuestra actitud positiva
la dejo inmaculada.
Y las más bellas emociones
dieron lugar,
con el tiempo,
a una armonía de luces áureas
en nuestro corazones.


Javier Jiménez

2014/11/13

MIS POEMAS - ESCLAVO DEL SENTIR




ESCLAVO DEL SENTIR







Ser sensible
es ser frágil,
más no es fácil
así volar libre.

Sentir amor,
sentir miedo,
sentir el fuego
y luego dolor.

Sentirte hermosa,
sentir la pena,
de no verte morena
ponerte celosa.

Sentir maravillas,
sentir las que tienes,
pero si tú no vienes
no puedo sentirlas.


Javier Jiménez.



MIS POEMAS - ¿NADA ES PARA SIEMPRE?






Dos extraños,
cruzaron sus destinos,
entrelazaron sus corazones,
vivieron el amor más profundo
que jamás se haya conocido.
Eran como el chocolate
y la nata,
como una lata
con su anilla.
Fueron la pareja perfecta,
hasta que...
volvieron a ser dos extraños.




Javier Jiménez.

ETERNO NERUDA - CAPITULO 2º - FORJANDO EL CARÁCTER DEL POETA



Durante la composición de CRP, Crepusculario (1920-1923), el yo lírico del poeta se describe en términos de tener, con predominio de autoalusiones  indirectas (mi voz, mis jardines ausentes, mis ojos, mi espíritu intocado, mi alma entera, mi corazón, mi vida), pero eso fue al principio. Después fue desembocando hacia un poeta más compasivo y solidario, como muestra en poemas como VIEJO CIEGO, LLORABAS...

Viejo ciego, llorabas cuando tu vida era
buena, cuando tenías en tus ojos el sol:
pero si ya el silencio llegò, qué es lo que esperas,
qué es lo que esperas, ciego, qué esperas del dolor?

En tu rincòn semejas un niño que naciera

sin pies para la tierra, sin ojos para el mar,

y que como las bestias entre la noche ciega
-sin día y sin crepúsculo- se cansan de esperar.

Porque sí tú conoces el camino que lleva

en dos o tres minutos hacia la vida nueva,

viejo ciego, qué esperas, qué puedes esperar?
Y si por la amargura más bruta del destino,
animal viejo y ciego, no sabes el camino,
yo que tengo dos ojos te lo puedo enseñar.

A mediados de 1922 en los textos se adivina como el orgullo y la seguridad del poeta cambian por la duda y el pavor, como se puede comprobar en algunos de sus poemas de ese año y en este con el que termino el capítulo de hoy.

TENGO MIEDO

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño

que reflojo la tarde sin meditar en ella.

(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe

y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.

¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía

sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.

Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas

las nubes de la tarde, como barcas perdidas

que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

                                 
                                              PABLO NERUDA