2014/11/22

TERRITORIO DE ESCRITORES - RETO: SIGUE LA FRASE

CRUDA REALIDAD



Todo es ya una burda mentira, una comedia interpretada al son de la banda sonora de la hipocresía, en la que los actores fingimos ser más de lo que somos. Los seres humanos, arrastrados por la vorágine de una realidad abrumadora, nos escondemos como animales asustadizos. Las terribles crueldades que vemos al otro lado del cristal, traspasan nuestras pupilas sin pena ni gloria y la retina las abandona en el  rincón de la indiferencia. Nos decimos a nosotros mismos que esas cosas nunca nos sucederán. Pensamos que nada atravesará nuestra burbuja de bienestar, hasta que un día sucede: te quedas sin sustento, y sumergido en una profunda depresión te abandonas en los brazos del alcohol. Tarde o temprano acabas solo, tirado en calle mendigando una limosna. Y es entonces cuando recuerdas que un día miraste con cara de asco a alguien como tú.

Javier Jiménez



2014/11/21

EL CANARIO DE ISABEL - EL NIÑO ROBADO

La escritora Isabel Salas, también se une a "DLP". Esta malagueña, afincada en Brasil, tiene el don de la escritura sencilla pero bien estructurada. No cuesta ningún trabajo leer sus cuentos, llenos de magia y sensibilidad. ¡Bienvenida!.


                                                                  por Isabel Salas

                                                                 




                                                          EL NIÑO ROBADO

                                                                       

Años y años con el pensamiento amarrado a la misma pregunta habían desgastado su cerebro y lo habían incapacitado para pensar correctamente.Ella lo sabía.
Sus habilidades intelectuales habían ido menguando conforme el tiempo pasaba y nada se resolvía. No llegaban noticias.
El mundo siguió su curso indiferente a su angustia y a su pena y ella en respuesta también se volvió indiferente al mundo.
Ni vivo ni muerto.
Ni si.ni no..
Robado, llevado. Desaparecido...arrancado de cuajo.

Desde el día que se lo llevaron se había ido muriendo un poquito cada día roída por los sentimientos mas malos que puede albergar el corazón de un ser humano, miedo, angustia, dolor y duda. Por separado habrían sido terribles, pero juntos se entrelazaron en un nudo que le fue apretando las venas, la garganta, los ojos...el alma entera hasta que se quedó prisionera y ya no se pudo salir de aquella espiral de tormento.
Su niño.
Su luz, su cielo.
Se lo llevaron.

Alguien cuyo rostro ella no conseguía imaginar, hombre, mujer, monstruo...se llevó a su hijo de 6 años, y ahora casi cuarenta años después, con sus sesenta y ocho cumplidos, ella se sentó en su butaca a terminar de morirse. Se acomodó tranquilamente a esperar el ultimo aliento mientras se llenaba de una serenidad inédita después de tantos años de sufrimiento extremo.
Por su cabeza dañada que ya no sabía pensar en otra cosa, por un momento pasó el resumen de su vida.

Tuvo lucidez para reconocer en esas imágenes, las famosas diapositivas que había escuchado que el cerebro dispara unos minutos antes de apagarse para que te vayas bien consciente de tu vida. Bien jodido.
Le hizo gracia pues siempre imaginó que esa historia de las diapositivas era una soberana estupidez, como lo del ángel de la guarda o el ratoncito Pérez.

Se vio niña, jugando con sus hermanos en el patio del almacén de su padre. Mocita, esperando a su primer novio para darse unos besos escondidos de todos. Enamorada y casada con sus diecisiete y después pariendo.
Sus tres partos, tres dolores diferentes que le trajeron sus tres hijos igualmente amados, primero su niña, la mayor, la mujer que al hacerse grande le dio el apoyo necesario para no desplomarse camino de su locura interior.
Ella le dio nietos, le dio besos, le dio el amor de hija buena y la comprensión de su pena.
Pena en cierto modo compartida, pues quien robó su hijito también le había robado el hermano adorado a aquella nena dulce que tardó años y años en volver a sonreír.

Seguido de la niña nació el primer hijo hombre, que fiesta en la familia, que orgullo para el padre, que momento feliz. Ese niño dulce que con los años se hizo policía y que había dedicado su vida a perseguir pederastas y otros hijos de puta.
No se quiso casar y siempre evitó tener hijos.
Sólo de pensar que alguien se llevaba a su hijo como se habían llevado a su hermano hacía que se le llenara la boca de sangre.

Y por fin el Keko, el peor de los tres partos, el que más le costó echar al mundo. Su niño chico que venía a completar la alegría de todos, la de la hermana que lo veía como un muñeco vivo y fue quien le cambió el nombre por aquel apodo. La del hermano, que desde el primer día le metía carritos en la cuna, bolas y lagartijas para acelerarle el crecimiento y que pronto pudiese jugar con él.
La del padre, que lo miraba y no podía esconder una sonrisa al ver en el bebé una copia del abuelo al que tanto había querido y que ya no estaba allí para disfrutar de aquel biznieto de venía con su cara.
La de ella, que lo quiso desde el momento de la primera falta y que al tenerlo en brazos por primera vez lo llenó de besos de bienvenida casi avergonzada de aquel amor excesivo por el bebé que acababa de llegar.

La siguiente diapositiva ella saliendo de los veintidós y 
entrando en los veintitrés con sus  tres hijos y una vida por delante para verlos crecer y hacerse hombres. El marido a ratos bueno, a ratos regular , pero un hombre que no dejaba faltar nada en casa y que por encima de todo compartía con ella la pasión por los tres hijos y el afán por sus cuidados.

Todo iba a bien hasta que un día cuando fue a llamar a los niños para que entrasen a merendar, entraron los dos mayores y el chico no.
Salieron a buscarlo y no estaba
Al principio sin pánico, pensando que se hubiera escondido para jugar... que se hubiera dormido..que se hubiera ido a casa del primo..que se hubiera ido con el padre.. y así fueron descartando hipótesis hasta que comprendieron que alguien se lo había llevado.

Llevarse un niño es llevarse la vida de una familia entera.
Es un acto tan vil que lo modifica todo de una manera tan intensa que nunca más las personas se recuperan de ese dolor.
Ella se fue transformando en otra persona, perdió la fe en todo, la esperanza, la caridad, perdió las ganas de reír, las ganas de comer, las de dormir y las de vivir. 
Todas las ganas de todo.

Su concepción del bien y del mal había ido cambiando conforme ella se volvía de esponja por dentro. Había llegado a sentir envidia de las madres a las que se le moría un hijo por enfermedad o por accidente pues por muy duro que fuera llorar esa perdida, al menos ellas tenían un cuerpo muerto al que enterrar. Podían escoger una caja, meterlo dentro, velarlo, llorarlo, blasfemar, insultar al destino y después llorar su tristeza el resto de la vida.

Una tristeza bonita en cierto modo porque al lado del dolor por la perdida estaba la seguridad de saber que el sufrimiento del ser amado había cesado.
En su caso no fue así.
No sabía que destino había corrido su hijo, que crueldades podrían haberle infligido, que manos lo agarraron y con que fin.

Ya no había más diapositivas, o todas era igualmente negras.
Una noche perpetua de dolor eterno.
Estaba sentada en paz, sintiendo el alivio adelantado que sería para ella la liberación de la muerte. 
Por un segundo imaginó si sería verdad que había otra vida después de la muerte, y fue en ese momento que le volvió la Fe de pronto y rezó con mas fervor que nunca pidiendo una única gracia.

Pidió compasión a aquel Dios sádico que había permitido que alguien se llevase a su hijo y le pidió por favor que no la dejase vivir una vida eterna en aquel tormento.

Ella quería apagarse para siempre y dejar de sufrir.
Un descanso perpetuo de verdad, sin conciencia y sin recuerdos.
Con esa esperanza soltó su ultimo aire y dejó de respirar.
                                                                      

2014/11/20

EL AULA DEL NARRADOR - "¿QUIÉN CUENTA LA HISTORIA?"

Hoy comienza en "DLP" la colaboración de mi amigo Néstor Belda, escritor y profesor de narrativa. Este argentino, residente en España desde hace más de doce años, maneja con maestría la síntesis y fluidez de los textos.  


                                                                                                 
¿Quién cuenta la historia?                                  Por Néstor Belda                                                                                                                                                              



He leído muchos relatos cuyos argumentos eran fantásticos pero en el cual el narrador elegido sepultaba la historia. Lo primero que debemos tener claro es que el narrador no somos nosotros, los autores, sino un filtro, un personaje intermediario al cual dotaremos del grado de omnisciencia y de la posición, respecto a la historia, que más nos convenga. Lo segundo es que la clasificación y definición de los tipos narradores es un cuadro estático desarrollado solo para fines didácticos pero que las combinaciones y grados son infinitos. Incluso, dentro de un mismo relato (cuento o novela), pueden coexistir diversos narradores, lo cual permite ofrecer una visión más amplia de la historia, a condición de que seamos lo suficientemente hábiles como para no confundir al lector. Hay que tener en cuenta que una misma situación, un mismo escenario, tendrá tantas perspectivas como personajes. Si no, probad preguntar a la primera pareja casada que veáis.
Al acabar de leer el párrafo anterior, os estaréis planteando que todo está muy bien pero cómo sé cuál es el punto de vista adecuado para el relato que voy a escribir. Las noticias 
no son buenas: no existe una calculadora de narradores adecuados, ni una fórmula matemática que lo resuelva. La buena es que la experiencia (echando a perder se aprende mucho) y el conocimiento de las características de cada narrador, son herramientas muy útiles.
Para analizar cuál es narrador apropiado, conviene empezar preguntándonos quién va a contar la historia. Puede ser el protagonista, un personaje secundario o un narrador externo. ¿Quién de ellos la contará mejor?  ¿Qué gana y qué pierde la historia con cada uno de ellos? ¿Utilizaremos un narrador omnisciente limitado, que solo sepa todo de uno de los personajes? ¿Pondremos el narrador fuera de la historia o lo haremos interactuar con el resto del reparto? Unos de los primeros objetivos del escritor es ganarse la empatía del lector y, en esto, la cercanía es primordial. Está claro que en este aspecto, el narrador en primera persona o la ubicuidad del narrador omnisciente llevan las cartas ganadoras. Sin embargo, como en el póquer, tener buenas cartas no siempre nos hace ganar la partida. Es una cuestión de habilidad y equilibrio.
Lo cierto es que los escritores en ciernes suelen centrar su atención en el tema, la planificación y desarrollo de los personajes y las coordenadas espacio-temporales (dónde y cuándo suceden los hechos), y prestan muy poca al narrador. Sin embargo, cuando un relato con un buen argumento, con personajes creíbles y bien construidos, falla, lo primero que analizo es el punto de vista del narrador.
Lo que sigue es una convicción personal: el narrador es el elemento más importante del andamiaje narrativo. Si el narrador falla, irremediablemente, fallará la historia. Esto es algo que he discutido, largamente, con otros escritores, y reconozco que alguna vez me he quedado solo con mi percepción. Sin embargo, para mi alegría (y mi autoestima), hace poco tiempo di con un vídeo de una charla de Mario Vargas Llosa, a quien admiro, acerca de la técnica literaria, en el entorno de Lecciones y maestros, II Cita Internacional de Literatura en Español, celebrado en el 2008, en Santillana del Mar. Para el Nobel, la esencia a la hora de escribir un relato son, primero, el narrador (¿quién cuenta la historia?); segundo, cómo la distribuimos en el tiempo; y tercero, cómo reforzamos la temática para cautivar al lector.
Luego de ver este vídeo, no puedo más que recordar las palabras de mi admirada Isabel Cañelles:
«…si fuera tan sencillo mostrar las tramas sin explicarlas, de un modo sutil, gradual, y a la vez visual y claro, todos seríamos unos maravillosos escritores, y a eso le otorgaríamos el mismo mérito que a saber hacer una tortilla a la francesa».
Os dejo el vídeo. Espero que lo disfrutéis.




REFLEXIONES DE SILVIA PÉREZ OLMOS - "MIRADAS"



2014/11/19

MIS POEMAS - NUNCA MÁS

NUNCA MÁS




¿Quién habrá enseñado
a esos hombres malvados
a masacrar a nuestros hermanos
con tanta inquina y crueldad?.

Pues no es por terquedad
si no más bien por desidia
que nuestra mano no alivia
ni detiene la brutalidad.

Mirar hacia otro lado 
para mí ya es imposible
y seré guerrero irascible
ante el maltrato animal.


Javier Jiménez

2014/11/18

MIS POEMAS - TE RECUERDO

TE RECUERDO





Mi pensamiento
más profundo,
por los confines
de tu cuerpo vino,
para mi regocijo
y mi pena.

Por tus ojos
de luna,
por tu boca
de almíbar,
por tu piel
de seda.

Mi pensamiento
más profundo
te imagina,
hermosa diosa griega,
sencilla 
y humilde
como una hojuela.

Hojuela
que remonta el río
para volver a ser
como era,
como yo te recuerdo,
bella.

Javier Jiménez



2014/11/17

ETERNO NERUDA - CAPITULO 3º - VEINTE POEMAS...




En 1924, con apenas diecinueve años, Neruda publica su obra cumbre, Veinte Poemas de Amor y una canción desesperada. En este poemario de amor, se aprecia como el autor trata de alejarse del posmodernismo y como se adentra en el modernismo. Se puede intuir como posiciona una imagen del yo en conexión y dependencia de una figura femenina catalizadora y será la obra que logre abrirle las puertas del cielo y desencadenar la auténtica poesía de Neruda.
La obra se compone de veinte poemas de temática amorosa, con la curiosidad de que ninguno tiene título, están numerados del uno al veinte, más un último poema titulado la canción desesperada.
Probablemente, su poema más famoso sea el 20, a mí, particularmente, me parece el mejor.
Con este poema acabo el capítulo de hoy. El próximo capítulo, el miércoles día 19, saludos a todos los amantes de la poesía.


POEMA 20



Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, 

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 

La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

Ella me quiso, a veces yo también la quería. 

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 

Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Como para acercarla mi mirada la busca. 

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 

Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.



                                                              Pablo Neruda




2014/11/16

MIS POEMAS - AMOR PLATÓNICO

AMOR PLATÓNICO




Las palabras
no hacen justicia,
no pueden describir
lo que siento,
cuando te veo.
Un escalofrío recorre mi espalda
cuando te leo.
Y no soy justo
si pienso
en lo hermosa que eres.
Para mí tú belleza
reside en tu corazón.
Corazón sensible
corazón apasionado,
corazón humilde
y al mismo tiempo
tierno y delicado.
Pues solo así entiendo
que puedas expresarte,
de esa manera
tan alucinante
que me ha removido
el alma.
Cuando te pienso
me estremezco,
y me muero de rabia
de no poder
estar junto a ti




Javier Jiménez

MIS POEMAS - SENTIR A QUEMARROPA

SENTIR A QUEMARROPA






Sentimientos mercenarios,
pululan por el aire,
no tienen compasión,
disparan a quemarropa.

Sentimientos solitarios,
no engañan a nadie,
desean redención,
te pegan un tiro en la boca.

Sentimientos que nos tocan,
alumbran nuestros sueños,
desangrada ilusión,
no hay espinas sin rosas.


Javier Jiménez.