2015/07/30

POETAS ETERNOS - FRIEDRICH NIETZSCHE



Por fin otro capítulo más de la serie de los mejores poetas de la historia. En esta ocasión le toca el turno a Friedrich Nietzsche, gran poeta considerado el padre del existencialismo. ¡Vamos a descubrirlo!. Quiero dar las gracias a mi amiga y gran escritora S.A Kirchen, por su colaboración en este post. Saludos a todos los amantes de la poesía y las letras.







Nietzsche, Friedrich



Fotografía:www. rschindler.com
(1844-1900)



Filósofo, poeta y filólogo alemán, cuyo pensamiento es considerado como uno de los más radicales, ricos y sugerentes del siglo XX.

Nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken, Prusia. Su padre, un ministro luterano, murió cuando él tenía 5 años, y fue educado por su madre en una casa donde vivían su abuela, dos tías y una hermana. Estudió filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig, y fue nombrado profesor de filología griega en la Universidad de Basilea a los 24 años. Su delicada salud (estuvo afectado toda su vida por su poca vista y sus constantes jaquecas) le obligó a retirarse en 1889. Al cabo de diez años sufrió una crisis nerviosa de la que nunca se recuperó. Murió en Weimar el 25 de agosto de 1900.

"El primer acontecimiento que me conmocionó cuando aún estaba formándose mi conciencia, fue la enfermedad de mi padre. Era un reblandecimiento cerebral. La intensidad de los dolores que sufría mi padre, la ceguera que le sobrevino, su figura macilenta, las lágrimas de mi madre, el aire preocupado del médico y, finalmente, los incautos comentarios de los lugareños debieron de advertirme de la inminencia de la desgracia que nos amenazaba. Y esa desgracia vino: mi padre murió. Yo aún no había cumplido cuatro años. Algunos meses después, perdí a mi único hermano, un niño vivaz e inteligente que, presa de un ataque repentino de convulsiones, murió en unos instantes".
Escritos autobiográficos de juventud


Además de la influencia de la cultura helénica, en particular de las filosofías de Sócrates, Platón y Aristóteles, Nietzsche estuvo influenciado por el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, por la teoría de la evolución y por su amistad con el compositor alemán Richard Wagner.

Escritor prolífico, escribió varias obras importantes, entre ellas El origen de la tragedia (1872), Así habló Zaratustra(1883-1885), Más allá del bien y del mal(1886), La genealogía de la moral (1887), El crepúsculo de los dioses (1888), El Anticristo (1888), Ecce Homo (1889) y La voluntad de poder (1901).

Uno de los argumentos fundamentales de Nietzsche era que los valores tradicionales (representados en esencia por el cristianismo) habían perdido su poder en las vidas de las personas, lo que llamaba nihilismo pasivo. Lo expresó en su tajante proclamación “Dios ha muerto”. Estaba convencido que los valores tradicionales representaban una “moralidad esclava”, una moralidad creada por personas débiles y resentidas que fomentaban comportamientos como la sumisión y el conformismo porque los valores implícitos en tales conductas servían a sus intereses. Nietzsche afirmó el imperativo ético de crear valores nuevos que debían reemplazar los tradicionales, y su discusión sobre esta posibilidad evolucionó hasta configurar su retrato del hombre por venir, el `superhombre' (übermensch).

De acuerdo con Nietzsche, las masas (a quien denominaba “rebaño”, “manada” o “muchedumbre”) se adaptan a la tradición, mientras su superhombre utópico es seguro, independiente y muy individualista. El superhombre siente con intensidad, pero sus pasiones están frenadas y reprimidas por la razón. Centrándose en el mundo real, más que en las recompensas del mundo futuro prometidas por las religiones en general, el superhombre afirma la vida, incluso el sufrimiento y el dolor que conlleva la existencia humana. Su superhombre es un creador de valores, un ejemplo activo de “eticidad maestra” que refleja la fuerza e independencia de alguien que está emancipado de las ataduras de lo humano “envilecido” por la docilidad cristiana, excepto de aquellas que él juzga vitales.

Nietzsche sostenía que todo acto o proyecto humano está motivado por la “voluntad de poder”. La voluntad de poder no es tan sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno mismo, algo que es necesario para la creatividad. Tal capacidad se manifiesta en la autonomía del superhombre, en su creatividad y coraje. Aunque Nietzsche negó en multitud de oportunidades que ningún superhombre haya surgido todavía, cita a algunas personas que podrían servir como modelos: Sócrates, Jesucristo, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Shakespeare, Goethe, Julio César y Napoleón.

Al concepto de superhombre se le reprochó a menudo ser el fruto de un intelectual que se desenvuelve en una sociedad de amos y esclavos y ha sido identificado con las filosofías autoritarias. Muchos eruditos niegan esta lectura ideológica y lo atribuyen a una mala interpretación de la obra de Nietzsche.

Influencia

Aclamado poeta, Nietzsche ejerció mucha influencia sobre la literatura alemana, así como sobre la literatura europea y la teología. Sus conceptos han sido discutidos y ampliados por personalidades como los filósofos alemanes Karl Jaspers y Martin Heidegger, el filósofo judío alemán Martin Buber, el teólogo germano-estadounidense Paul Tillich, y los escritores franceses Albert Camus y Jean-Paul Sartre. La proclama de Nietzsche “Dios ha muerto” fue utilizada por teólogos radicales posteriores a la II Guerra Mundial (en especial por los estadounidenses Thomas J. J. Altizer y Paul van Buren) en sus intentos por adecuar el cristianismo a las décadas de 1960 y posteriores.

"¿No oísteis hablar de aquel loco que en pleno día corría por la plaza pública con una linterna encendida, gritando sin cesar: «¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!». Como estaban presentes muchos que no creían en Dios, sus gritos provocaron la risa. [...] El loco se encaró con ellos, y clavándoles la mirada, exclamó: ¿Dónde está Dios? Os lo voy a decir. Le hemos matado; vosotros y yo, todos nosotros somos sus asesinos. Pero ¿cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo pudimos vaciar el mar? ¿Quién nos dio la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hemos hecho después de desprender a la Tierra de la órbita del sol? [...] ¿No caemos sin cesar? ¿No caemos hacia adelante, hacia atrás, en todas direcciones? ¿Hay todavía un arriba y un abajo? ¿Flotamos en una nada infinita? ¿Nos persigue el vacío [...]? ¿No hace más frío? ¿No veis de continuo acercarse la noche, cada vez más cerrada? [...] ¡Dios ha muerto! [...] ¡Y nosotros le dimos muerte! ¡Cómo consolarnos nosotros, asesinos entre los asesinos! Lo más sagrado, lo más poderoso que había hasta ahora en el mundo ha teñido con su sangre nuestro cuchillo. ¿Quién borrará esa mancha de sangre? ¿Qué agua servirá para purificarnos? [...] La enormidad de este acto, ¿no es demasiado grande para nosotros?"
La gaya ciencia


Friedrich Nietzsche fundamentó su ética en lo que él creía el instinto humano más básico, la voluntad de poder. Nietzsche criticó el cristianismo y los sistemas morales de otros filósofos como "morales esclavas" porque, en su opinión, encadenaban a todos los miembros de la sociedad con normas universales de ética. Nietzsche ofreció una "moral maestra" que apreciaba la influencia creativa de individuos poderosos que trascienden las normas comunes de la sociedad.

La del superhombre es una de las ideas de la filosofía de Friedrich Nietzsche que más interpretaciones ha sufrido a lo largo de la historia.

Nietzsche renuncia así a esa aristocracia intelectual cuya nobleza contiene tantos rasgos de decadencia; más opuesto aún al ideal social y democrático, no es cierto, sin embargo, que la voluntad de poder designase en él la mera fuerza bruta y destructora: las últimas reflexiones de Nietzsche parecían convencerlo por el contrario de que la abundancia de la vida se manifiesta en una selección y un orden preciso, riguroso, entre los elementos que domina; «la purificación del gusto sólo puede ser consecuencia de un reforzamiento del modelo», que a su vez resulta de una superabundancia de fuerza; «nos falta el gran hombre sintético, capaz de someter sus fuerzas dispares bajo un mismo yugo; lo que tenemos es el hombre múltiple, el hombre débil y múltiple». Estos últimos pensamientos abrían sin duda camino a una concepción del ser y de la vida cuya importancia no fue intuida siquiera por los nietzscheanos vulgares, tan numerosos a principios de siglo, y que veían en Nietzsche sólo el individualismo, pero no el dominio de sí y el ascetismo que robustecen al hombre.

(Texto: S.A. Kirchen)

       



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Si bien es fácil ver un aire político en los escritos de Nietzsche, su trabajo no fue de ningún modo pensado para ser un panfleto político. La influencia que Nietzsche ejerció sobre la política de la «nueva derecha» fue realmente extensa. Afirmó que el poder de un sistema es signo de falta de integridad, no propuso un sistema de gobierno específico como solución, y nunca se vinculó a sí mismo con movimientos de masas, organizaciones sociales o partidos políticos. En este sentido, Nietzsche casi podría ser llamado un pensador anti-político. Walter Kaufmann enfatiza la visión de que el poderoso individualismo expresado en sus escritos sería desastroso si se practicara en las bases reales de los políticos. Escritores posteriores, guiados por la izquierda intelectual francesa, han propuesto maneras de usar la teoría nietzscheana en lo que se ha llegado a conocer como «políticas de diferencias», en especial formulando teorías sobre resistencia política y sobre diferencias sexuales y morales.

Revisando ampliamente los escritos de Kauffmann y otros, el espectro del nazismo ha sido hoy en día casi extinto de sus escritos. Nietzsche a menudo se refería como «el rebaño» a los participantes de los movimientos de masas que comparten una psicología común de la masa. Valoraba el individualismo y el lenguaje como obra común que nos construye y era en especial opuesto al altruismo, pero consideraba sus obras como regalos a la humanidad. Despreciaba al Estado moderno, Nietzsche también habló negativamente de demócratas y socialistas y dejó claro que sólo ciertos individuos podían romper la moral del rebaño. Pero son sus propias palabras las que deberían alejar cualquier sospecha de simpatía con el nazismo:

"Nosotros no amamos a la humanidad, pero también estamos muy lejos de ser lo bastante alemanes (en el sentido en que hoy se emplea la palabra) para convertirnos en voceros del nacionalismo y de los odios de razas, para regocijamos con las aversiones y el modo de hacerse mala sangre los pueblos, a que se debe que en Europa se atrincheren unos contra otros cual si quisieran separarse con cuarentenas. [...] Nosotros, los sin patria, somos demasiado variados, demasiado mezclados de razas y de origen para ser hombres modernos, y por consiguiente, nos sentimos muy poco inclinados a participar en esa mentida admiración de sí mismas que hoy practican las razas y en ese descaro con que hoy se ostenta en Alemania, a modo de escarapela, el fanatismo germánico..."
La gaya ciencia

Texto: Wikipedia




Podéis descargaros toda la obra de Nietzsche en castellano en esta página:

http://holismoplanetario.com/tag/41-pdfs-ordenados-cronologicamente/




A continuación un fragmento elegido por S.A Kirchen y una selección de cinco de sus mejores poemas:




<< ¡Oh gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas! Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente tú te habrías hartado de tu luz y de este camino. Pero nosotros te aguardabamos cada mañana, te liberabamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello. ¡Mira! Yo estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, yo tengo necesidad de manos que se extiendan. Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza. Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú por la tarde cuando transpones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico! Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso, como dicen los hombres a quienes quiero bajar. ¡Bendíceme, pues, ojo tranquilo, capaz de mirar sin envidia incluso una felicidad demasiado grande! ¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias! ¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre>>

-Así comenzó el ocaso de Zaratustra.

/.../

FRIEDRICH NIETZSCHE (Así habló Zaratustra)





Fotografía: www.critical-theory.com




A la melancolía



No lo tomes a mal, Melancolia,

Que yo aguce la pluma en tu alabanza

E inclinando la frente pensativa,

Ardiendo en tus loores, yo me siente

Solitario en un tronco. ¡Tantas veces!

Tu me viste -era ayer, bien lo recuerdo-

Bañado en los fulgores matutinos

Del sol ardiente! Allá en el hondo valle

Graznaba el buitre de botín sediento ...

Es que soñaba en un cadáver yerto

Allá en el yerto tronco abandonado.


¡Ah, cómo te engañabas, ave tétrica,

Aun cuando yo, cual una momia, inmóvil,

Seguía allí en mi tronco! No veías

Mis ojos, no; los ojos que extasiados

Aquí y allá rodaban, fulgurantes

De altivez. Y por más que a tus sublimes

Alturas remontarse no podían,

Donde acceso las más lejanas nubes

No tienen, tanto más profundamente

En el abismo de la vida hundíanse

Para dejarlo todo iluminado

Con la divina luz de sus relámpagos.


Así sentado en medio las profundas

Soledades, pasaba yo las horas

Rudamente encorvado, a semejanza

Del bárbaro presente al sacrificio,

Pensando siempre en ti, Melancolía.

¡Tan joven todavía y penitente!

Así yo me gozaba en el magnífico

Vuelo del buitre, en el rodar tronante

De los aludes que la selva aplastan;

Y allí me hablabas tú, deidad que ignoras

La ruindad tan humana del engaño;

Allí me hablabas íntima y sincera

Aunque con faz severa, aterradora.


Y tú, ruda deidad, que del granito

Posees la firmeza, oh tú, mi amiga,

Gustas a mí cercana aparecerte;

Con gesto de amenaza tú me muestras

El siniestro volar del buitre hambriento

Y el desplomarse del alud gigante,

Deseoso de aplastarme. En torno mío

Respira jadeante y rechinando

Un anhelo feroz de sanguinaria

Crueldad, con un deseo obsesionante

De arrancar por doquier vida a zarpazos.

La solitaria flor por mariposas

Suspira tentadora allá en la peña.


Yo soy todo esto -siéntolo temblando-

Enamorada mariposa, dulce

Flor solitaria, el buitre carnicero

Y el arroyuelo helado y el terrible

Rugir de la borrasca -todo, todo

Para tu gloria y en tu prez perpetua;

Oh tú, diosa feroz, a quien postrado

Y humillada la frente, entre gemidos

Mi temerosa voz levanta un himno

Gimiente, suplicando me concedas

De vida, vida, vida, estar sediento

Súfreme ahora, oh tú, deidad maligna,

Que con gentiles rimas te corone.

Si tiembla todo aquel a quien te acercas,

Si se estremece aquel a quien alargas

La despiadada diestra, en tu presencia

Temblando balbuceo este mi canto

Y me estremezco en mis convulsos ritmos;

La tinta fluye, viva centellea

La aguda pluma; ahora oh, diosa, diosa,

Déjame libre y libre me gobierne.





Fotografía: www.amqueretaro.com




Silencio férreo


Yo escuchaba con todos mis sentidos ...

Ni el más leve rumor Ilegaba a mi.

El mundo estaba mudo ...


Yo escuchaba con el vivaz oído

De mi curiosidad. Por cinco veces

Por encima de mi tiré el anzuelo;

Sin ningún pez lo retiré otras cinco ...

Pregunté ... No cayó respuesta alguna

En mis redes vacias ...


Yo escuchaba


Con el vivaz oído de mi Amor.






Fotografía: www.granadahoy.com





La señal de fuego



Aquí donde del seno de los mares

La isla surgió, cual ara gigantesca

De peñascos enormes fabricada,

Aquí ha encendido bajo el hosco cielo

Zaratustra la hoguera de las cumbres ...

Signo de fuego para los navíos

Perdidos en el mar, interrogante

Para aquellos que tienen la respuesta.

Esta gran llama de grisáceo vientre

Golosa lame frías lontananzas

Y su cuello cimbrea hacia regiones

Más, puras cada vez y más sublimes.

¡Misteriosa serpiente enderezada

Ante mis ansias, signo interrogante

Que yo me puse un día ante mí mismo!


Mi alma, mi alma misma es esta llama.

Insaciable hacia nuevas lontananzas,

Hacia más alto, siempre hacia más alto

Lanza los dardos de su ardor sereno.

¿Por qué huyó de los hombres y animales

Zaratustra? ¿Por qué pasó de largo

Por toda tierra firme y habitada?

Seis soledades son las que él conoce ...

Pero el mar mismo para él no era

Bastante solitario, y esta isla

Le convidó a echar pie; subió a la cumbre;

Llegó a la culnbre y convirtióse en llama;

Y buscando en la altura una quimérica

Séptima soledad, su arpón arroja

Al éter por encima su cabeza.


¡Naves perdidas en las olas! ¡Ruinas

De ya antiguas estrellas! ¡Oh, vosotros, Mares del porvenir! ¡Inexploradas

Esferas celestiales! Hacia todo

Lo solitario lanzo el arpón mío.

¡Ah! Da respuesta al impaciente anhelo

De la llama, aprisiona entre tus redes

Al pescador que mora en altas cumbres,

Séptima soledad de mis ensueños,

¡Ah, soledad postrera de mi vida!






Fotografía: www.pijamasurf.com





El sol va al ocaso


1

Tu sed dentro de poco va a apagarse,

Corazón abrasado. Por los aires

Una promesa flota; ya la siento

Resbalar por mi rostro como un hálito

Expirado por labios invisibles.

El gran frescor ya viene ...


Abrasaba mi sol al medio día.

Ah, bienvenidos fuisteis,

Inesperados vientos, oh, vosotros,

Refrigerantes genios de la tarde.


Extraño y puro el aire se desliza.

¿No me miran los ojos de la noche

Con guiño tentador entre el crepúsculo?

Corazón animoso, no desmayes,

Y el por qué no preguntes.

2

¡Oh, día de mi vida!

El sol se hunde.

Oro a raudales en la lisa, inmóvil

Llanura de la mar, del cielo fluye.

Hálito abrasador la tierra exhala.

¿Quizás, quizás, la dicha, al medio día,

Durmió su siesta en su serena cumbre?

En reflejos verdosos aun la dicha

Está jugando encima el negro abismo.


¡Oh, día de mi vida!

Desciendes ya al ocaso.

Arde ya tu pupila medio hundida.

Ya brota sin cesar el parleante

Rocío de tus lágrimas; ya cubre

La palidez del mar la roja púrpura

De tu amor abrasado, tu postrera

Beatitud desmayada y vacilante.


3

¡Serenidad dorada, ven, te imploro!

Tú que eres el más intimo, el más dulce,

Anticipado goce de la muerte!

¿He recorrido acaso mi camino

Con demasiada rapidez? Tan sólo

Ahora que me rinde la fatiga,

Todavía me busca tu mirada,

Todavia me busca tu ventura.


Alrededor de mi el eterno juego

De las olas prosigue. Lo más grávido

Por siempre hundióse en el azul olvido.

Desde hoy ociosa y quieta está mi barca.

Travesías, borrascas ... ¡Cuán remotas

Las cubre el horizonte del pasado!

Naufragaron deseos y esperanzas,

Lisas la mar y el alma están tendidas.


¡Séptima soledad! Jamás sintiera

Seguridad tan dulce en torno mio,

La mirada del sol jamás tan cálida

¿Aun no está ardiendo el hielo de mi cumbre?

Ascua de plata, leve, centelleante.

Mi barca va flotando mar adentro.




Fotografía :www. fractalentlightenment.com




¡Oh, dicha!



Las palomas de San MarcosVuelvo a verlas; en la plaza,

Reposa en dulce sosiego

La luminosa mañana.

Ocioso envío mis cantos

A la bóveda azulada;

Como vuelos de palomas

Siento el latir de sus alas.

Luego deseo que tornen

Y mi ansiosa voz las llama

Para engarzar otra rima

En sus finas plumas blancas.

¡Oh, mi dicha!


¡Oh, tú, bóveda celeste

Tan azul, sedosa y clara,

Cómo fulguras en torno

De estas piedras matizadas!

¡Cómo te amo y te temo!

¡Cómo le envidio! Tu alma

De buen grado sorberia

Para jamás exhalarla!

¡Oh, mi dicha!



Con qué empuje y fuerza brava

Te erguiste aqui victoriosa

Hacia la luz soberana!

Tú la plaza, amante, abrigas

Bajo el son de tus campanas.

Eres el acento agudo

De luminosa palabra ...

Siéntome enzarzado en una

Caricia aterciopelada ...

¡Oh, mi dicha!

Pero aun no suenes, música;

Del cielo espera que caigan

Velos de sombra y la noche

Tienda su negra mortaja.

Es aún harto temprano

Para el canto; a la rosada

Vespertina luz no brilla

El oro de las arcadas;

Aun quedan horas de sobras

Para rimar mis estancias,

Para entretejer mis versos

En mi alma solitaria ...


¡Oh, mi dicha!





Fotografía: www.pinterest.com


Para terminar os dejo el documental "Humano, Demasiado Humano" de la BBC, dedicado a Friedrich Nietzsche.







Nota: Nietzsche me trasmite en sus poemas una brillante lírica acompañada de una gran profundidad y melancólica sensibilidad. Creo que era un hombre que intentó enviar un mensaje con su filosofía: Que las personas somos más poderosas de lo que creemos, que podemos ser algo más que un rebaño y buscar nuestro propio camino, no el asignado por otros.

2015/07/21

MIS POEMAS - LIBRES - TINTA NEGRA





"La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante"

(Alejandra Pizarnik)




TINTA NEGRA





fotografía: Ansel Adams



No hay muertos conocidos,
hay vivos en transito.
¡Se escribió tanto de la muerte!
amiga perenne invisible,
pescadora de carrete impasible.
IMPERTURBABLE
Ritos sagrados,
Budú, algo africano.
Poemas tétricos
le faltan el respeto.
No miente.
Mirada
SOBRECOGEDORA
Espera tranquila en su lago 
de tinta escupida.
Huesuda, mujer de negro, 
Dama de la guadaña
la fría, la triste,
PÁLIDA
Muerte absoluta,
recaudadora del barquero.
Deslenguados
tener cuidado,
el transito os puede salir caro.


Javier Jiménez 

2015/07/18

MIS POEMAS - LIBRES - DEMENCIA





Javier Jiménez
                                                                                 




DEMENCIA




Siento algo profundo.
Como sangre bajando por mi garganta.
Como acero cortando mi piel templada.
Se que se siente.
Cuando te poseo estando endemoniado.
Cuando eyaculo semen en tus tripas
mientras ensucias mi mirada.



Fotografía: Amelkovich I.



Aprieto los músculos,
para tensar mis nervios
mientras soporto sal en la herida.
¿Qué me hizo tu perro? 
Quiero vengarme de ti.
Sodomizar tu mente.
Invadir tu inocencia marchita.
Como un castigo penitente.
Siento algo profundo.
Como cera caliente en mi pecho.
Como agujas cosiendo mis rezos,
los que gritabas cuando maté tus besos.
Se que se siente cuando se acaba el amor.
Sólo se empalma la inmundicia.
Cuando te lamo el sexo deliras.
No recuerdas el dolor.



Javier Jiménez

2015/07/16

POETAS ETERNOS - JAIME SABINES



Le toca el turno a Jaime Sabines, gran poeta mexicano de mediados del siglo XX. ¡Qué lo disfrutemos!




JAIME SABINES





                                                                      Fotografía: www.imagen.com.



Su padre, Julio Sabines, nació en el Líbano y emigró con sus padres y sus dos hermanos a Cuba. En 1914 se trasladó a México, donde participó en la Revolución. En Chiapas conoció a Luz Gutiérrez Moguel, nieta de Joaquín Miguel Gutiérrez, militar y gobernador del estado en cuyo honor la capital estatal, Tuxtla Gutiérrez, lleva su nombre. Tuvieron tres hijos: Juan, Jorge y Jaime.
Julio Sabines fomentó en su hijo el gusto por la literatura. El mismo Sabines habla de él como una de las razones por las cuales se dedicó a escribir poesía. En el poema Algo sobre la muerte del mayor Sabines -mismo que el poeta reconocía como su mejor creación- Sabines nos habla de la muerte de su padre, pero más que eso, también de la importancia que tuvo éste en su vida.
En 1945 viajó a la Ciudad de México para comenzar sus estudios como médico en la Escuela Nacional de Medicina. Mientras estudiaba, se dio cuenta de que la carrera de medicina no era para él; poco después comenzó su carrera como escritor. Regresó a Chiapas por una corta temporada y estuvo trabajando en la tienda de telas El Modelo, propiedad de su hermano Juan, en donde escribió su célebre poema Tarumba.

En 1953 se casó con Josefa «Chepita» Rodríguez Zebadúa, con quien tuvo cuatro hijos: Julio, Julieta, Judith y Jazmín. En este mismo año, trabajando durante el día como vendedor de tela, escribía poesía. Un hombre sencillo, vivía como la gente común, inserto en la cotidianidad urbana:

"Me sentía humillado y ofendido por la vida; ¿cómo era posible que estuviese en aquella actividad, la más antipoética del mundo? Después de dos o tres años comencé a ser humilde, a decirme: 'que se vaya al carajo el poeta".

Su padre murió el 30 de octubre de 1961 y, tan sólo cinco años después, en 1966, murió su madre. El duelo ante la muerte de la madre, de nuevo, aparece en su escritura en su poema Doña Luz.
Con el tiempo, obtuvo reconocimiento entre sus contemporáneos y sus lectores. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores, de 1964 a 1965 y obtuvo el Premio Chiapas, otorgado por El Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas, en 1959. En 1972, recibió el Xavier Villaurrutia; el Elías Sourasky en 1982; el Premio Nacional de Ciencias y Artes Lingüísticas y Literatura en 1983; la presea Ciudad de México en 1991, la medalla Belisario Domínguez en 1994, y en 1996, le otorgaron el Premio Mazatlán de Literatura.
Fue un poeta reconocido y querido por sus lectores y laureado por los críticos y estudiosos de las letras. Del 28 de junio al 1 de agosto de 1986 se realizaron varios eventos en su honor. En 1991, se celebró el Encuentro de Poesía Jaime Sabines, y cuando el poeta cumplió los 70 años, el gobierno del Distrito Federal organizó un homenaje.
Falleció el 19 de marzo de 1999 en la Ciudad de México, tras varios años de enfermedades, a la edad de 72 años.


Sus primeros pasos por la poesía fueron Introspección, A mi madre, Siento que te pierdo y Primaveral, los anteriores fueron publicados en el periódico El Estudiante, una publicación de las sociedades estudiantiles de la Escuela Normal y de la Preparatoria de Tuxtla Gutiérrez.
En 1949 regresa a la Ciudad de México para ingresar a la licenciatura en «Lengua y literatura española» en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue alumno de Julio Torri, Agustín Yáñez, José Gaos y Eduardo Nicol. Entre sus compañeros de clase, destacan los nombres de Emilio Carballido, Sergio Magaña, Sergio Galindo, Rosario Castellanos y Ramón Xirau. La generación de Jaime Sabines -poetas, novelistas, dramaturgos, se reunía en un taller literario con Efrén Hernández. De éste Sabines comenta:

"Convivir con ellos y el estudio de la carrera me hizo poeta en el sentido técnico [...]. Me di cuenta de que tenía que evolucionar, aprender cosas nuevas para no quedarme atrás".

Entre sus influencias literarias se cuentan Ramón López Velarde, Rafael Alberti, Aldous Huxley, James Joyce, y en mayor medida Pablo Neruda.

—¿Se daba cuenta de las influencias que se apoderaban de su escritura o no las percibía?

—¡Claro que me daba cuenta de que esos poemas no eran míos! Son obras de García Lorca o son obras de Neruda, me decía a mí mismo. Pero poco a poco empecé a escribir cosas diferentes... fui notando que ya era una voz propia que se iba abriendo paso entre tantas influencias.
(Ana Cruz, «La poesía es un destino»)

En 1949 publicó Horal, su primer poemario. Carlos Pellicer le ofreció prologar la edición, pero Sabines rechazó la oferta pues deseaba que su obra se afirmara en méritos propios, y no en prestigios ajenos.
En 1951 es publicado su libro titulado La Señal. En el año de 1952 regresa a Chiapas debido a que su padre sufre un accidente, por lo tanto no puede terminar su carrera. Sin embargo, en 1952 aparece su libro Adán y Eva, su primera incursión en la poesía en prosa, del que afirmó:

"Yo quería hacer una poesía lo más independiente de las palabras, que resistiera cualquier traducción y es a través de la prosa, -cuyo ritmo es el que más se acerca al de la sangre- donde se consigue mejor".

En 1954 se publicó uno de sus libros, quizá el menos entendido en su país y el más apreciado fuera de él, Tarumba.
En el año de 1959 se muda a México nuevamente para ayudar a establecer un negocio familiar, la fabricación de alimentos para animales, junto con su hermano Juan y al mismo tiempo continúa escribiendo.
En 1965, la compañía discográfica Voz Viva de México, grabó un disco con algunos poemas de Sabines con la propia voz del autor.
Sabines sufrió un accidente al caer por una escalera en el que se fracturó una pierna y la cadera, quedando con secuelas de por vida.
Después de siete años de vivir en Tuxtla, regresa a la Ciudad de México en donde escribe Diario Semanario. En el año de 1966 muere su madre, Doña Luz Gutiérrez, y en 1967 se publica la primera edición de Yuria.
Jaime Sabines era conocido como «El francotirador de la literatura» por pertenecer a un grupo que transformaba la literatura en realidad. Sus escritos se basaron en su presencia en diversos lugares cotidianos como la calle, hospitales, patios etcétera. Sus obras fueron traducidas a varios idiomas.
Octavio Paz, calificó a Sabines como uno de los mejores poetas contemporáneos de nuestra lengua, y agregó: "Su humor es un chaparrón de bofetadas, su risa culmina en un aullido, su cólera es acelerada y su ternura colérica. Pasa del jardín de la infancia a la sala de operaciones. Para Sabines, todos los días son el primero y el último día del mundo".

Fue diputado federal por el I Distrito Electoral Federal de Chiapas a la L Legislatura de 1976 a 1979, por el Partido Revolucionario Institucional,6 y diputado por el mismo partido en el Congreso de la Unión en 1988 por el Distrito Federal. En los noventa, condenó la sublevación zapatista y el círculo intelectual de la época lo reprobó hasta poco antes de su muerte.

(Texto sacado de Wikipedia)


Aquí tenéis la antología poética de Jaime Sabines. Contiene toda su obra publicada:



http://libros/9656032-Jaime-Sabines-Antologia-Poetica.pdf




Ahora cinco de sus mejores poemas:





LOS AMOROSOS


Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan, 
son los que cambian, los que olvidan.
su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos 
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan, 
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de 
inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada 
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, 
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.




                                                            Fotografía: www.tribunadigital.com








PASA EL LUNES...



Pasa el lunes y pasa el martes
y pasa el miércoles y el jueves y el viernes
y el sábado y el domingo,
y otra vez el lunes y el martes
y la gotera de los días sobre la cama donde se quiere
dormir,
la estúpida gota del tiempo cayendo sobre el corazón
aturdido,
la vida pasando como estas palabras.
lunes, martes, miércoles,
enero, febrero, diciembre, otro año, otro año, otra vida.
La vida yéndose sin sentido, entre la borrachera y la conciencia, 
entre la lujuria y el remordimiento y el cansancio.

Encontrarse, de pronto, con las manos vacías, 
con el corazón vacío,
con la memoria como una ventana hacia la obscuridad,
y preguntarse: ¿qué hice?, ¿qué fui?, ¿en donde estuve?
Sombra perdida entre las sombras,
¿cómo recuperarte, rehacerte, vida?

Nadie puede vivir de cara a la verdad
sin caer enfermo o dolerse hasta los huesos.
Porque la verdad es que somos débiles y miserables
y necesitamos amar, ampararnos, esperar, creer y 
afirmar.
No podemos vivir a la intemperie
en el solo minuto que nos es dado.
¡Qué hermosa palabra "Dios", larga
y útil al miedo, salvadora! 
Aprendemos a cerrar los labios del corazón
cuando quiera decirla,
y enseñémosle a vivir en su sangre,
a revolcarse en su sangre limitada.

no hay más que esta ternura que siento hacia ti,
engañado,
porque algún día vas a abrir los ojos
y mirarás tus ojos cerrados para siempre.
no hay más que esta ternura de mí mismo
que estoy abierto como un árbol,
plantado como un árbol, recorriéndolo todo.

He aquí la verdad: hacer las máscaras,
recitar las voces, elaborar los sueños,
Ponerse el rostro del enamorado,
la cara del que sufre,
la faz del que sonríe,
el día lunes, y el martes, y el mes de marzo
y el año de la solidaridad humana,
y comer a las horas lo mejor que se pueda,
y dormir y ayuntar, 
y seguirse entrenando ocultamente para el evento final
del que no habrá testigos.



                                                                        Fotografía:www.poemas-del-alma.com








TE DESNUDAS IGUAL



Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!

Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.

¡Y cómo nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!

(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento escalofrío.)



                                                                                   fotografía: rcmultimedios.mx





Horal



Lento, amargo animal 
que soy, que he sido, 
amargo desde el nudo de polvo y agua y viento 
que en la primera generación del hombre pedía a Dios. 

Amargo como esos minerales amargos 
que en las noches de exacta soledad 
?maldita y arruinada soledad 
sin uno mismo? 
trepan a la garganta 
y, costras de silencio, 
asfixian, matan, resucitan. 

Amargo como esa voz amarga 
prenatal, presubstancial, que dijo 
nuestra palabra, que anduvo nuestro camino, 
que murió nuestra muerte, 
y que en todo momento descubrimos. 

Amargo desde dentro 
desde lo que no soy 
?mi piel como mi lengua? 
desde el primer viviente, 
anuncio y profecía. 

Lento desde hace siglos, 
remoto ?nada hay detrás?, 
lejano, lejos, desconocido. 

Lento, amargo animal 
que soy, que he sido.




                                            Fotografía: www.cuentamelobonito.com




Te quiero a las diez de la mañana




Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí. 

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño. 

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?



A continuación os dejo con el documental que realizó Historias de Vida sobre el poeta. Hasta el próximo poeta eterno.








Nota: Jaime Sabines me transmite una pasión desgarradora. Está claro que poseía una sensibilidad radical.